domingo, 3 de enero de 2016

Tu canción favorita

Cuando caen las luces de la ciudad,
busco el dulce refugio de la barra de un bar.
Las prisas, las quejas, la soledad,
se rompen con el son de las copas al brindar.

Me encanta perderme en vidas ajenas,
en miradas que no me volverán a mirar.
Por si acaso suena mi canción favorita,
exijo una copa para celebrar.

Y, si por casualidad, suena la tuya
cantaré por dos copas más.
Una para mí y otra para el recuerdo,
de quien esta noche ocupe tu lugar.

Encender(te) los cigarrillos,
que tú me prohibiste fumar.
Colarme en los baños del bar,
buscando una dosis de vida fugaz.

Y repetir copas igual que canciones
porque es el único modo de tenerte.
Sabiendo que a la mañana siguiente,
no serás tú quién me despierte.


jueves, 20 de agosto de 2015

En tu lado de la cama

El tiempo me rompe desde que no estás,
desde que rompiste promesas y palabras sin dudar.
Se rompen las horas esperando en la ventana,
con el cristal roto en pedazos por no verte llegar.

Es el fuego roto que ha dejado cenizas,
y deja mi corazón roto en trizas.
Es el sueño roto cada madrugada,
rompiendo a llorar en tu lado de la cama.

Se ha roto el contigo para formar el sin ti,
rompiendo a su vez cualquier magia que pudiera existir.
Se ha roto mi sonrisa dejándome sin risa,
hasta las flores ya no rompen por irte con prisa.

Pero sin margaritas no habrá pétalos que romper,
y le romperé letras al querer para poder odiar.





miércoles, 22 de julio de 2015

Abrazos gratis


Vuelve a llover sobre Madrid,
y hasta las calles me llevan hacia ti.
Busco refugio en cualquier(a) cerveza,
mientras todo se agolpa en mi cabeza.

Ni el mejor actor en la mejor película,
podría fingir que no hay nada que hablar.
Quizá pueda preparar un buen guión,
e imaginar que tu texto es mi perdón.

Se acerca la hora de verte, 
aunque mi reloj siga parado en Infidelidad.
Lo que ayer eran tantas risas,
hoy es tu voz haciendo heridas.

En la Puerta del Sol también llueve,
y las gotas y las prisas se mezclan con la gente.
Mi ropa huele a cama extraña,
y todavía llevo alguna legaña.

Una mano detiene mis prisas,
un desconocido quiere regalarme un abrazo.
Pero mi respuesta es la huída,
ya acepté bastantes de un extraño.

El desconocido solo quería sumar,
y el extraño se reía al restar.
Las cuentas no me salen,
y tu sonrisa será la única que lo pague.