miércoles, 26 de marzo de 2014

Llueve sobre Madrid

Que llueva y se mojen todas las aceras de Madrid,
como aquel día que probó sus labios,
como aquel día que hicieron el amor.


Cada madrugada se sienta junto a la ventana
y frente a ella suplica que vuelva a llover.


Aunque en este otoño no haya parado de llover,
ella desea lo mismo una y otra vez,
pues aún ve el sol que él dejó para no volver.


Y si alguna vez oye las gotas caer contra el cristal,
ella piensa que son los pasos de él.


Ni siquiera llueve aunque vea los paraguas abrir,
pues ella cree que son flores que él plantó en su jardín.


Y cuando la gente esquiva los charcos,
ella los confunde con espejos que él dejó para, desde el cielo, ver Madrid.



jueves, 9 de enero de 2014

Sábanas desordenadas

Si será el aroma del café recién hecho
o el desorden de las sábanas al levantarse.
Si será la lluvia golpeando el cristal
o un rayo de sol atravesando las cortinas.

No sé cuándo, cómo, ni con quién,
pero durante un instante pensarás en mi.

Si será la canción que te cantaba
o la película en la que te quedaste dormida.
Si será el primer beso que no (me) beses
o la primera maleta que hagas sin mi.

Y si en ese instante una sonrisa ilumina tu cara,
será que sabes que estoy pensando en ti.


lunes, 23 de diciembre de 2013

Los charcos en tu mirada

Una tarde de invierno, una tarde de frío, me encontré con una mirada.
Ni siquiera la lluvia podía impedir que esos ojos se encontraran con los míos

Y cuando lo hicieron, no solo los charcos grabaron tu mirada,
también mi cabeza me proyecta una y otra vez tus ojos,
como cuando miras fijamente una luz y después permanece en la pupila.

Estaba anocheciendo, y las farolas a tu paso se encendieron,
al igual que pasan las olas cada vez que intentan olvidarse del mar,
al igual que pasan las hojas cuando una ráfaga de viento las hace volar.

Fue una mirada fugaz, pero en esa fugacidad el tiempo se detuvo.
Fue como esa sensación de volver a casa,
donde la chimenea te espera para devorar el frío.